:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/7XHAMCELJVFJHNHO7OBBXGB76E.jpg)
El Barcelona sumó una victoria práctica ante el Atlético de Madrid (1-2), primero superviviente con un ejercicio de resistencia y después con dos golpes en ataque, los dos con algo de fortuna y el último del argentino Lionel Messi para deshacer el empate e insistir en la lucha por el título de la Liga.
MIRA EL GOL DE LIONEL MESSI

El Atlético de Madrid no teme a nadie. Ni al Barcelona, al "mejor equipo del mundo", en palabras de Simeone, y al que borró del terreno de juego toda la primera media hora, devorado por empuje, por ambición, por presión, por colocación y también por fútbol, con un Gabi descomunal en todo, en cada aspecto del juego, omnipresente e insuperable para un equipo azulgrana superado ante tal exigencia.
Concretamente de Lionel Messi, con la que creó con un pase perfecto y falló Luis Suárez nada más retomar la acción en la segunda parte, con la respuesta inmediata de Saúl, como pasador, y Griezmann, como rematador, despejada por Ter Stegen, en un partido menos agitado, más equilibrado, con el Barcelona más metido, más cerca del nivel.
También con más balón, con menos sufrimiento y con un toque de fortuna, el que después de incontables rechaces dentro del área rojiblanca permitió a Rafinha pescar con la derecha el 0-1 en el minuto 63. Una jugada a trompicones, pero suficiente para poner el partido a su favor, invertirlo de sensaciones hasta poco después.
Hasta el minuto 70, hasta un lanzamiento magistral de falta de Koke que peinó Godín para el 1-1, un nuevo empate para un marcador que desequilibró en el tramo final Messi, de nuevo favorecido por un rebote, como en el primer gol de Rafinha, para reavivar la lucha por la Liga del Barcelona y descartar probablemente de ella al Atlético.
