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La convocatoria de Ricardo Gareca, de cara a los partidos de la selección ante Venezuela y Uruguay, no se aleja del equipo base que ha venido manejando hace ya casi un año. La única sorpresa, si cabe el término, es la presencia de Paolo Hurtado, quien no ha jugado con la selección desde el año pasado, pero que, a los ojos del técnico de la selección, reúne las condiciones necesarias para formar parte de este nuevo llamado.
En realidad, lo de Hurtado no es lo que llama la atención sino la presencia de jugadores habituales en sus convocatorias, pero que, hoy por hoy, atraviesan circunstancias complejas. Este es el caso de Alberto Rodríguez y Aldo Corzo, quienes no han jugado muchos partidos en Universitario. También resalta el caso de Renato Tapia, en función a su poca participación con el Feyenoord de Holanda.
Entendemos que Gareca busca mantener una base sobre la que ha venido trabajando, pero qué tan conveniente será para la selección contar con Rodríguez y Corzo lesionados. Según el técnico, el ‘Mudo’ está pronto a recuperarse, la misma percepción existe con respecto al caso del lateral derecho.
En el caso de Tapia, Gareca reconoce que el volante no goza de continuidad, uno de los puntos determinantes cuando toma la decisión de convocar, pero también dejó más que claro que está abierto a tomarse alguna licencia cuando se trata de algún jugador que es de su agrado. Es evidente que Tapia forma parte determinante de la propuesta que Gareca ha venido mostrando en los últimos meses.
Existe un trasfondo en las decisiones que el argentino viene tomando, una realidad palpable y, hasta cierto punto, preocupante. Gareca carece de opciones, no está en la posición de poder prescindir de los jugadores que ha venido usando cuando estos se lesionan. Los esfuerzos por recuperarlos a tiempo son desmedidos y la carencia de recambio es dramática.
Hay dos lecturas. Por un lado, existe una base de la que el ‘Tigre’ no se quiere alejar y con la cual apunta a pelear lo que queda de Eliminatoria, pero también es cierto que dicha base es lo que hay, nos guste o no, y en caso se dé una lesión de gravedad o alguna indisciplina, encontrar una ficha de reemplazo en una estructura, que de por sí es limitada, será todo un problema. ¿Le alcanzará a Gareca para asimilar todo lo que resta de Eliminatoria con este grupo? Solo el tiempo lo dirá, por lo pronto, este llamado provoca dudas en cuanto al rendimiento que ciertos elementos pueden ofrecer en función a sus distintas situaciones. Aún así, los partidos deben jugarse y a Perú lo único que le sirve es ganar, para variar.
